Con tasas del 12% e inflación de 6,24%, las empresas colombianas cambian la forma de comprar: así será el procurement en 2027
Suplos identifica un giro en las áreas de procurement: el riesgo financiero de los proveedores, la financiación, el comercio exterior y la regulación empiezan a pesar tanto como el precio en las decisiones de abastecimiento.
El 29,8% de las exportaciones colombianas hacia EE. UU. en 2025 estuvieron asociadas a productos potencialmente expuestos a las nuevas medidas arancelarias.
Energía y costos laborales aparecen entre las variables que deberán incorporarse a la planeación de abastecimiento para 2027.
Bogotá, Colombia. Septiembre de 2026. Las compañías colombianas no necesariamente están comprando menos, pero sí están tomando más tiempo y variables en cuenta antes de hacerlo. El precio continúa siendo un punto de partida, pero la estabilidad financiera de los proveedores, las condiciones de financiación, los tiempos de entrega y la exposición a cambios regulatorios y comerciales están ganando peso. Así lo señala Oskar Sarquis, CEO de Suplos, plataforma especializada en procurement y abastecimiento empresarial: “Hoy la empresa colombiana compra con el mismo presupuesto, pero con mucha menos tolerancia al error”.
A diferencia de hace dos o tres años, cuando la conversación estaba concentrada principalmente en eficiencia operativa, hoy las áreas de abastecimiento también deben responder ante variables macroeconómicas que pueden afectar costos, márgenes y continuidad de las operaciones.
El contexto económico ayuda a explicar esta evolución. En agosto, la inflación anual en Colombia llegó a 6,24%, frente al 6,03% registrado en julio, de acuerdo con el DANE. Al mismo tiempo, la tasa de política monetaria del Banco de la República permanece en 12%, condiciones que mantienen bajo presión el costo del crédito y la financiación del capital de trabajo.
En este entorno, una oferta competitiva puede perder atractivo si está acompañada de una situación financiera débil, dificultades para cumplir los plazos o poca capacidad para sostener las condiciones pactadas. “El precio sigue siendo el criterio de entrada, pero deja de ser el criterio de decisión. Hoy empieza a importar quién ofrece la mejor combinación de riesgo controlado y condiciones de financiación”, explica Sarquis.
Las compañías están respondiendo a este escenario con procesos de evaluación más rigurosos. Entre las prácticas que están tomando mayor relevancia aparecen la consolidación de proveedores para fortalecer la capacidad de negociación, procesos de homologación más exigentes y contratos con condiciones que permitan responder ante movimientos del tipo de cambio o modificaciones en las condiciones comerciales. La decisión de abastecimiento también involucra a más áreas de la organización. Finanzas, legal y gestión de riesgos participan cada vez más en procesos que anteriormente podían resolverse principalmente desde el frente comercial.
La exposición internacional es otro de los factores que está modificando las estrategias de abastecimiento. Estados Unidos concentró el 29,6% de las exportaciones colombianas en 2025, por US$14.868,3 millones, según cifras recopiladas por Analdex. El gremio también estimó que alrededor del 29,8% de las exportaciones colombianas hacia ese mercado correspondió a productos potencialmente alcanzados por las nuevas medidas arancelarias estadounidenses.
Para las compañías manufactureras y exportadoras, este panorama supone revisar proveedores, contratos y rutas logísticas, especialmente en aquellas cadenas donde los costos dependen de insumos importados o de las ventas hacia Estados Unidos. “Las empresas necesitan saber exactamente qué parte de su estructura de costos está expuesta a variables que no controlan, desde el tipo de cambio y los aranceles hasta los tiempos de entrega”, señala Sarquis.
La energía representa otro frente de atención para las industrias con un alto consumo eléctrico. El programa transitorio establecido por la CREG en 2026 introdujo un esquema diferencial asociado al consumo frente a una meta individual, incorporando una variable adicional al presupuesto energético. A esto se suma el comportamiento de los costos laborales: el ajuste del salario mínimo para 2027 será relevante para categorías de servicios con una alta participación de mano de obra formal. En conjunto, estos factores están llevando a las compañías a integrar en una misma evaluación variables que antes podían analizarse por separado: costos, proveedores, financiación, regulación, comercio exterior y continuidad operativa.
2027 exigirá una nueva forma de abastecerse
Suplos anticipa para 2027 una moderación de algunas presiones inflacionarias, aunque no necesariamente un regreso a un entorno de costos completamente predecible. Por esta razón, las áreas de abastecimiento tendrán que trabajar con diferentes escenarios de inflación, tasas de interés, tipo de cambio, costos de importación y cambios regulatorios para identificar con anticipación sus principales exposiciones.
La revisión de proveedores críticos, la evaluación de alternativas de suministro y el seguimiento permanente de variables externas serán cada vez más relevantes para los contratos de mediano y largo plazo. La tecnología completa este proceso. Aunque la digitalización avanza a diferentes velocidades entre sectores, la incorporación de plataformas y herramientas de análisis permite convertir la información histórica de abastecimiento en insumos para anticipar variaciones de costos, evaluar proveedores y detectar posibles vulnerabilidades.
“2027 será un año de consolidación de una nueva forma de comprar: más basada en datos, más blindada frente al riesgo cambiario y regulatorio y con tecnología como generador de cambios”, puntualiza Sarquis.
La evolución apunta a que el abastecimiento tenga un papel cada vez más integrado en la planeación empresarial: anticipar riesgos, proteger márgenes y asegurar la continuidad del suministro, además de negociar mejores condiciones comerciales.

